Get Adobe Flash player

La Noche de San Juan: el fuego de la memoria …

Comparte

Hay noches que iluminan el cielo y otras que iluminan el alma. La Noche de San Juan es una de ellas.
Esta celebración, que se realiza cada año alrededor del 24 de junio, tiene sus raíces en antiguas tradiciones europeas vinculadas al solsticio de invierno en el hemisferio sur. La fogata simboliza la luz que vence a la oscuridad, la esperanza que renace en medio de los días más fríos y el deseo de dejar atrás aquello que nos pesa para dar lugar a nuevos sueños. El fuego representa la purificación, el encuentro y la renovación de la vida.
Quienes nacimos y crecimos en estas tierras guardamos en la memoria aquellas grandes fogatas que encendían nuestros ancestros en la Colonia Francesa, cuando el invierno recién comenzaba a hacerse sentir y las familias se reunían alrededor del fuego. No era solamente una tradición: era un encuentro. Era compartir historias, risas, recuerdos y esperanzas mientras las llamas danzaban bajo las estrellas.
El fuego parecía hablar. En cada chispa viajaban los relatos de los abuelos, las enseñanzas de los mayores y los sueños de quienes trabajaron esta tierra con sacrificio y amor. Aquellas fogatas eran un puente entre generaciones, una forma de decir que nadie camina solo cuando conoce sus raíces.
Y cómo no recordar también a Doña Felisa de Blanche, en San Javier, cuya figura quedó ligada para siempre a esta celebración tan querida. Su entusiasmo, su compromiso y su manera de mantener viva la tradición forman parte del patrimonio afectivo de nuestra comunidad. Al evocarla, no recordamos solamente a una persona, sino a toda una época en la que las costumbres se transmitían de boca en boca y de corazón en corazón.
Hoy, en tiempos de pantallas, prisas y olvidos, la Noche de San Juan nos interpela. Nos pregunta quiénes somos, de dónde venimos y qué legado dejaremos a quienes vendrán después. Porque cuando una comunidad pierde sus tradiciones, pierde también una parte de su identidad.
Mantener viva esta celebración no significa quedarse atrapados en el pasado. Significa honrar la memoria de aquellos hombres y mujeres que construyeron nuestros pueblos, valorar sus enseñanzas y transmitirlas a las nuevas generaciones para que la historia no se apague como una brasa abandonada.
Que cada fogata encendida sea un acto de memoria. Que cada reunión sea un homenaje a nuestros ancestros. Que al mirar las llamas recordemos a quienes ya no están, pero siguen viviendo en nuestras historias y en nuestras costumbres. Y que el fuego de San Juan continúe alumbrando nuestros caminos, recordándonos que un pueblo que conserva sus raíces tiene siempre un futuro donde apoyarse.
Porque las llamas se apagan, pero la memoria, cuando se comparte, permanece encendida para siempre. 🔥
Gentileza Elena Vouilloz de Jorge

Categorías